MoMA

Se llega a decir en la ciudad que el edificio diseñado por el arquitecto japonés Yoshio Taniguchi, distrae demasiado a los aficionados de Picasso, Dalí, Van Gohg, Cezanne, Pollock, Warhol.

Lo cierto es que el edificio es sorprendentemente hermoso, claro, muy funcional, innovador y como: contemporáneo. También se dice que sorprende por belleza interna, y nunca mejor dicho, pues desde fuera nadie diría que alberga de las piezas de arte mas valoradas del mundo. Sin embargo una vez dentro parece ser como si estas ya perdieran importancia: el mismo edificio amplifica la ciudad desde dentro, es asombroso ver como los edificios adyacentes al museo se realzan a través de sus cristales.

Desde muy pequeño veía las Señoritas de Aviñón de una reproducción 80×80 cm. que un pariente mío pintor colgaba en su casa. Sin embargo me sorprendió cuando di la vuelta a la esquina de la sala que albergaba su original y supe de sus grandes dimensiones. Ahora si que la prostitutas de ese burdel barcelonés del pintor malagueño cobraba mas sentido.

Y por otra parte como la Memoria del Tiempo de Salvador Dalí, se muestra al principio tan insignificante por sus cortas dimensiones y sus tonos oscuros. Sin embargo basta con pararse unos minutos para que la pintura empiece a hablarte: es sorprendente ver como la locura y la genialidad están tan cerca una de la otra, es como si fuera un brazalete con estos en sus extremos.

Supongo esa transformación de la realidad que enloquecía a Dalí hace algunos años hoy es fácil verla mas cotidianamente… quizás estemos empezando a entender el mundo a través de los nuevos avances tecnológicos del mondo que este pintor trato de contarnos con esta maravillosa obra de arte.

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